domingo, 18 de abril de 2010

Lucian Freud


Ir a los centros de arte contemporáneo siempre merece la pena, y aunque la mayoría de las veces no entiendo nada, siempre salgo de ellos con la sensación de haberlo pasado bien; aunque sea por la cara de pasmados de los otros visitantes, porque claro, la mía no la veo. El último que visité fue el Centro Pompidou de París y, mira por donde, cuando estaba inmerso en la belleza conceptual, algo muy distinto del concepto de belleza, o al menos el que yo tengo, aparece el señor Lucian Freud en la quinta planta, sus cuadros claro, y de un plumazo consigue que suene en mi cabeza la pregunta 'Pero qué demonios era todo eso que ví en las otras plantas?'